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El avance de la neurociencia ha tenido efecto en múltiples áreas de conocimiento. Una de las que se ha visto beneficiada es la educación. Al entender mejor cómo funciona el cerebro, podemos conocer la mejor manera para llevar a cabo los procesos de enseñanza-aprendizaje. Como resultado, han tomado protagonismo premisas sobre cómo lograr la aplicación de la neuroeducación en el aula. Especialmente las que desarrollan estrategias que beneficien a la neurodiversidad y en las que se promueva un aprendizaje significativo.

¿Por qué se debe dar una aplicación de la neuroeducación en el aula?

Educar consiste en apoyar el desarrollo cerebral de los niños para un adecuado funcionamiento, lo cual facilitará su bienestar personal, aprendizaje y autonomía. Aunque existen patrones madurativos para el desarrollo, cada persona evoluciona de forma única, lo que nos diferencia a unos de otros. En consecuencia, cuando se trata de aplicar las bases de la neuroeducación en el aula, hay que tener en cuenta esta individualidad.

Por esta razón, el proceso de educación debe encaminarse hacia el dinamismo y evolución del sistema cerebral del niño. Esto permitirá una adaptación a la vida diaria y mejorará notablemente el proceso de aprendizaje de diferentes temáticas. Por lo tanto, padres y profesores deben tener en cuenta las siguientes características durante la enseñanza de cualquier conducta o actividad:

  • Poner esfuerzo: Es necesario realizar actividades que impliquen algún tipo de esfuerzo o desafío para los niños. Además, debe ser novedosa y tener un nivel de dificultad adecuado.
  • Pensar con cuidado antes de actuar: Es importante enseñarles a reflexionar sobre lo que van a hacer ya que esto potenciará las conexiones neuronales.
  • Descansar a tiempo: El descanso en el momento adecuado permite consolidar la información en el cerebro y, por ende, mantener estas conexiones cerebrales.
  • Guiar a través del ejemplo: El aprendizaje por imitación es fundamental. En ella toman protagonismo las neuronas espejo.
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Photo by Sharon McCutcheon on Pexels.com

En resumen, para que el niño aprenda necesita sentirse seguro, tranquilo y apreciado. En el caso de la escuela, es necesario permitir al niño compartir, conocer, moverse, crear y descubrir el mundo por sí mismos. Asimismo, precisa un ambiente natural y tranquilo, que responda a las necesidades de cada etapa de desarrollo para poder aplicar estrategias de neuroeducación en el aula.

Fusión del juego y el aprendizaje, una de las aplicaciones de la neuroeducación en el aula

Como sabemos, el juego constituye un mecanismo natural, por el cual se despierta la curiosidad. Además, ayuda en la adquisición de una serie de competencias fundamentales en el desarrollo psicológico y social en las personas. En el momento que jugamos realizamos predicciones, cuando estas se cumplen o se superan, se activa una región cerebral llamada núcleo accumbens. Esta activación hace que se libere dopamina, un neurotransmisor que promueve la motivación y permite que demos paso a la acción. De igual manera, ayuda a dirigir y regular la atención hacia estímulos externos, lo que beneficia notablemente al aprendizaje (Guillén, 2017).

Investigaciones recientes han demostrado que la integración del componente lúdico en el salón de clase es fundamental para un adecuado proceso de enseñanza. Entre las principales ventajas encontramos:

  • Actividad placentera para los niños.
  • Incentiva la curiosidad y creatividad.
  • Genera autoconfianza.
  • Se usa como instrumento de expresión emocional.
  • Estimula el desarrollo social, físico y cognitivo.
  • Favorece la socialización.

Por lo tanto, es fundamental la implementación del juego en el ámbito educativo y del aprendizaje. Con este tipo de actividades no solo se despierta la motivación y curiosidad en los niños, sino que además, se pueden realizar feedbacks. Esta retroalimentación es favorable para el aprendizaje, consolidación y mantenimiento de la información.

Por medio del juego, también se puede atender de manera más fácil a la diversidad que se presenta en el aula. Esto se debe a la variedad de roles que pueden tomar cada uno de los alumnos durante el juego. Asimismo, convierte al alumno en el protagonista activo de su aprendizaje.

Aprendizaje basado en la experiencia

Otra estrategia que se puede utilizar para atender a la diversidad y personalizar el aprendizaje es el uso de estrategias inductivas. Una de las más comunes es la realización de proyectos en clase, en los cuales se desarrollan preguntas y retos relacionado con la temática trabajada.

Con este método los estudiantes logran el aprendizaje de nuevos conceptos de manera más autónoma, de acuerdo a su ritmo y facilidad. Además, se fomenta la creatividad y la motivación intrínseca para el proceso enseñanza-aprendizaje. También, el rol del profesor cambia, y se convierte en una guía de aprendizaje. Comienza e interviene en el proceso por medio de preguntas y retos (Guillén, 2017).

La implementación de esta estrategia puede incluir el uso de herramientas tecnológicas de manera responsable. En este caso, no solo el profesor es el que puede indicar o dar la información necesaria. También pueden ser utilizados videos, blogs, material multimedia, entre otros. Todo eso se hace con el fin de transmitir la información de diversas maneras y personalizar el proceso.

Creatividad en el aula

La creatividad es una capacidad característica de los seres humanos, a la cual podemos recurrir en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Por lo tanto, en el aula de clase se puede desarrollar, mejorar y convertir en una de las principales estrategias para enseñar. En el momento que desarrollamos esta capacidad tenemos la posibilidad de reinterpretar algo para alcanzar un objetivo o encontrar la solución a un problema.

Beghetto y Kauffman (2014) expusieron 5 estrategias imprescindibles para favorecer la creatividad en el aula:

Neuroeducación en el aula NeuroClass
  • Integración de la creatividad en las tareas diarias: Con esto se permite a los alumnos generar múltiples ideas, redefinir los problemas, etc.
  • Suministrar oportunidades que faciliten la elección propia, la exploración y la imaginación: Dar la posibilidad de que los niños apliquen sus propios procedimientos de resolución a los problemas presentados.
  • Estimular la motivación intrínseca en los alumnos: Para que se enfoquen en la actividad y no en una calificación.
  • Establecer un entorno de aprendizaje creativo: Con el fin que los niños puedan percibir la utilidad del aprendizaje, aplicándolo en situaciones cotidianas.
  • Inculcar y moldear la creatividad en el aula: Los profesores deben inspirar a sus alumnos por medio de la enseñanza creativa. Asimismo, se debe adoptar una mayor flexibilidad curricular y colaboración entre profesores.

Para convertir la creatividad en un hábito de pensamiento dentro del aula escolar se necesitan diferentes procesos de implementación y práctica.  En un principio, es necesario plantear actividades y problemas que tengan más de una solución correcta. Asimismo, se pide que los alumnos hagan asociaciones de ideas y reflexionen sobre sus implicaciones. También, se hace fundamental pedir que encuentren tanto diferencias como similitudes, además de hallar usos alternativos de los conocimientos, no solo enfocándose en una disciplina concreta.

Evaluación formativa, el feedback como estrategias neuroeducativas de evaluación

Sin dejar de lado la importancia que tiene la evaluación, estas no pueden ser pruebas descontextualizadas. El uso de este tipo de evaluación no genera interés para aprender, si no que produce que los alumnos se enfoquen en superar correctamente la evaluación. Por lo tanto, se debe asociar a la evaluación con tareas que se dan dentro de aula. Entre ellas, se pueden plantear debates, proyectos, análisis de problemas, entre otros. Todo esto con el fin de hacer una evaluación formativa, por la cual se observen las necesidades reales de los alumnos y proponer soluciones para mejorar su aprendizaje.

Asimismo, es fundamental tener en cuenta el feedback. Este incide notablemente en el aprendizaje ya que promueve la motivación y autorregulación en los niños. Esto se debe a la activación que genera en el sistema de recompensa a nivel cerebral. Es importante aclarar que esta retroalimentación puede ser hecha tanto por lo docentes como por los compañeros.

Sin embargo, para que se optimice el aprendizaje por medio del feedbackes necesario que sea: específico, claro, centrado en la tarea y no en el alumno. De igual manera, debe ser suministrado frecuente e inmediatamente tras el desarrollo de la actividad. Es de vital importancia que se reconozcan en un primer momento las fortalezas del trabajo y después indicar cuales son las debilidades o problemas. Algunas de las herramientas más usadas para realizar la evaluación son las rúbricas. Con ellas, puede ser más predecible para los alumnos lo que se va a evaluar.

La actividad física como estrategia de neuroeducación en el aula 

Neuroeducación en el Aula NeuroClass

Como sabemos, la actividad física trae múltiples beneficios tanto para el cuerpo como para el cerebro. A nivel educativo Gómez-Escalonilla (2017) encontró que los niños preferían las sesiones de clase, donde los motivaban a salir al patio y realizar actividades físicas mientras aprendían. En ellas, aumentaba notablemente la participación en las actividades propuestas y la consolidación de los aprendizajes.

Por lo tanto, se ha encontrado que el movimiento corporal juega un papel fundamental en la compresión de los significados. Esto se debe a que la mayoría de aprendizajes vienen del mundo exterior. Además, la actividad física es esencial para el desarrollo y mantenimiento del cerebro. En consecuencia, produce cambios sinápticos que mejoran tanto la adaptación como la consolidación de la información.

En resumen, la inclusión del uso corporal y la actividad física en el proceso de enseñanza-aprendizaje será fundamental para una mejor consolidación de información. Mostrando beneficios no solo durante el proceso de enseñanza sino en su aplicación diaria. De esta manera, el almacenamiento de la información perdurará por mucho más tiempo y de mejor manera.

Conclusión

En conclusión, es importante indicar que existen múltiples estrategias educativas que pueden transformar el proceso de enseñanza- aprendizaje. Aun así, sabemos que los cambios no son fáciles y toman tiempo. Por lo tanto, la aplicación de la neurociencia en aula se debe dar como un proceso de cambio para profesores, alumnos y padres.

En un inicio, no es necesario hacer cambios drásticos. Como indica Mayorga (2015), bastaría con ir incorporando la novedad o las sorpresas simples en el aula para llamar la atención de los alumnos. Esto, especialmente presentando un material llamativo e interesante, creando un ambiente placentero y positivo.

Asimismo, hay que resaltar la importancia de dar una educación con significado, que trascienda la teoría y permita su aplicación práctica. Con esta premisa se podrán aplicar los conocimientos en la cotidianidad con una importante permanencia a largo plazo en el cerebro.

Tomado de: https://neuro-class.com